martes, 4 de diciembre de 2012

Consumismo y más consumismo.

Vivimos en una sociedad consumista durante todo el año pero en la época de navidad ese consumismo aumenta.

Los niños escriben largas listas a Papa Noel y Los Reyes Magos pidiendo todos aquellos juguetes que aun no tienen. Nosotros, los padres, abuelos, tíos y amigos compramos regalos y más regalos para intentar complacer a unos y otros y no nos damos cuenta de que año tras año vamos llenando nuestras casas con objetos, juguetes y ropa que realmente no necesitamos. Ni siquiera somos capaces de disfrutarlos ni darles un buen rendimiento y lo que es más importante no somos conscientes del gasto energético que ese consumismo supone para el planeta, el gasto económico para nuestros bolsillos y el correspondiente peso en desechos.

En estas fechas los centros comerciales se llenan de personas en búsqueda de regalos, la mayoría de las veces con la lista en la mano o el teléfono para preguntar exactamente el modelo pedido.

Resulta más fácil ir a la tienda y pasar la tarjeta de crédito que dedicar tiempo a pensar y realizar un regalo especial para alguien especial o bien realizar junto a tu hijo la lista de navidad para que sean regalos solidarios, económicos y necesarios.

A lo largo del año realizamos un trabajo importante con nuestros hijos para evitar que se dejen llevar por el consumismo, por ejemplo cuando ven los dibujos en la tele quitamos los momentos de publicidad cuyo mensaje es “compra, compra, compra”, evitamos comprar juguetes u objetos de un solo uso, les explicamos el valor de fabricar en lugar de comprar, valoramos como un tesoro cualquier pequeño detalle como un beso o un abrazo e intentamos contrarrestar sus deseos de adquirir cosas con alternativas no materiales.

Este año a Papa Noel le hemos pedido que nos traiga regalos de segunda mano y regalos solidarios y nosotros le vamos a ayudar fabricando algunos regalos para la gente a la que queremos.

Merecer la pena pararse en medio de esta carrera de compras desenfrenadas y reflexionar, buscar una alternativa y actuar. La felicidad no está en lo material (aunque es lo que nos venden), la felicidad reside en valorar lo que se tiene y apreciar los pequeños placeres de la vida como un despertar con tus hijos, un amanecer, un anochecer, recoger hojas durante un paseo por el bosque, admirar los colores del otoño, una sonrisa o un gracias.

Nuestras decoraciones navideñas. 
 Gorro de Papá Noël hecho con tela de fieltro roja y algodón
 Calendario de Adviento hecho con tela de saco, tela de fieltro roja, bolas del año pasado, brillantina y lentejuelas. 
 Nuestro árbol navideño sobre lienzo con pintura, lentejuelas y brillantina.
 Adornos de estrellas, muñecos de gengibre y arbolitos de navidad hechos con cartulina y lentejuelas.
Muñecos de nieve y Papá Noël confeccionados con discos de algodón, rotuladores, cartulina y lentejuelas. 

4 comentarios:

  1. estoy de acuerdo con vosotros! me alegro que lo promováis desde vuetro blog!
    este año yo también voy a fabricar mis regalos de navidad de forma artesanal:)

    muchos saludos desde Viena y ánimo en vuestro viaje!!

    ResponderEliminar
  2. Estoy muy contenta de saber de ustedes!, recuerdo cuando les vi en un reportaje de televisión, me quedé sorprendida!, personas como ustedes con una vida prácticamente cómoda y con 2 niños pequeños,cogiendo las riendas de su vida, de VIVIR intensamente, ser una piña y ser feliz!
    Les deseo lo mejor de la vida!
    Un caluroso abrazo!
    Espero que visiten Ecuador, por el clima pienso que les gustará la sierra, la ciudad de Cuenca es hermosa (de allí eran mi abuela y bis abuela)..

    ResponderEliminar
  3. Ya, ya, y mientras tanto llevais a vuestros hijos a Disney World. Por aquello de "la ilusion de los hijos" es que se pone las botas Micky Mouse.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Paco, es cierto que a veces "consumimos" no podemos negarlo, también es cierto que esto fue un regalo de amigos y familiares y que de muy de vez en cuando decidimos consumir algunas cosas. De todas formas nuestra visita a Disney fue muy al límite: Ni nos quedamos en hoteles, Ni pagamos aparcamiento, nos llevamos 24 bocadillos para evitar gasto, nos llevamos varios litros de agua con hielo y evitamos al máximo el consumo y nos centramos en que los niños disfrutaran. Un día normal en Disney si no te controlas puede ser carísimo, nosotos fuimos al mínimo y disfrutamos del regalo sin disparar el gasto como suele ser normal. Para los niños fue mágico conocer a las princesas y personajes, con eso nos quedamos. Gracias por tu comentario.

      Eliminar