sábado, 29 de junio de 2013

Una nueva anécdota que contar a nuestros nietos.

Ayer, viernes 28 de junio de 2013, amaneció un día lluvioso, después de desayunar Fernando fue a pasear al borde del lago con Noah para ver a los pescadores y conoció a un amigo mejicano, Adam, con el que empezó a entablar conversación y al cabo de un rato Adam le ofreció a Fernando llevarle al supermercado  para hacer algunas compras.

Mientras Fernando iba al supermercado, los niños y yo estábamos en la cama del fondo de la autocaravana leyendo libros y escuchando la lluvia caer encima de nosotros. Estábamos los tres muy tranquilos y relajados cuando de repente sentimos la autocaravana moverse, salto de la cama y veo que avanzamos, en milésimas de segundos todas las cosas que estaban en la encimera se caen al suelo y por el parabrisas veo que avanzamos hacia el agua. El tiempo de bajar de la cama y avanzar hasta la cabina, la autocaravana se para. Estamos dentro del agua.




Los niños se ponen a llorar, Noah dice “estamos en el agua!!!” y Aïsha dice “y dónde está papá???”. Yo me pongo a recoger las cosas que se habían caído, miro por la ventana para ver nuestra situación y no parece tan grave, estamos a poca profunidad, hay poca agua y creo que será fácil salir aunque necesitaremos que alguien nos pueda remolcar. Intento tranquilizar a los niños y esperamos a que regrese Fernando. Noah se duerme.

Varios coches se acercan para preguntarme si estamos bien, por si pueden ayudarnos y yo les contesto que voy a esperar a mi esposo.

Al cabo de unos 15 minutos llega Fernando con Adam y nos preguntan si estamos bien y cómo ha ocurrido, pero no sabemos la razón. Adam nos dice que va a buscar cadenas para remolcarnos. Tarda unos 45 minutos en regresar y mientras tanto Fernando espera fuera, limpia un poco el acceso y lo prepara con piedras y tablas para facilitar la salida, mientras, se acercan unas 15 personas en diversos vehículos para preguntarnos si estamos bien y ofrecernos ayuda.

Adam regresa con un amigo, German, los niños y yo bajamos de la autocaravana y nos subimos al 4x4 de Adam y entre los tres empiezan a colocar las cadenas y cuerdas entre los dos vehículos.

Fernando mojado hasta las rodillas, un par de intentos y la autocaravana sale perfectamente del agua, no hay daños ni materiales ni físicos, todo queda en una anécdota que contar a nuestros nietos.

Cada vez que se nos presenta un obstáculo que superar se acercan personas dispuestas a ayudarnos y se refuerza en nosotros la idea de que en el mundo hay muchas personas maravillosas y creemos en la bondad de la gente porque sí, sin esperar nada a cambio, como decía nuestra amiga Ainhoa en su blog.

2 comentarios:

  1. Me alegro mucho que solo haya sido una anécdota!
    Muack!
    Sandra

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  2. Menudo momentazo, ya me imagino los nervios del momento! Al final una anécdota divertida!!!! Un besote enorme

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