sábado, 24 de agosto de 2013

Miami y Fort Lauderdale

Después de cruzar de oeste a este el fascinante Parque Nacional de los Everglades y llegar hasta las islas de Florida Key, nos fuimos rumbo a Miami. Es una ciudad que queríamos ver por la popularidad que tiene en Europa pero no íbamos con grandes espectativas.

En Florida el verano es temporada baja por esa razón encontramos pocos turistas y todo más tranquilo, sin embargo hace muchísimo calor que en la autocaravana intentamos superar con un pequeño ventilador y encendiendo el aire acondicionado de la cabina, con mucha agua y hielo y algún baño cuando hay playa o piscina.

LLegamos a Miami de noche y atravesamos el centro con la autocaravana hasta salir a la periferia para encontrar un lugar para dormir.

La primera noche la pasamos en el aparcamiento de un Walmart en North Miami, fue una noche tranquila. A la mañana siguiente estábamos desayunando cuando se acercó un guarda de seguridad en coche y muy amablemente y entablando conversación sobre otros temas, nos dijo que este Walmart no era seguro y que debíamos marcharnos.

Fuimos a buscar otro lugar y nos aparcamos en un aparcamiento gratuito (en Golden Glades), desde donde sale el Tri-Trail y varios Metrobuses hasta Miami Downtown. Al ser fin de semana no pudimos coger el bus express y cogimos uno que tardó una hora pero fue una experiencia, había paradas cada 50 metros más o menos, en el autobús éramos los únicos blancos, había gente hablando en inglés, en francés y en español y todos muy amables y sonrientes.

Visitamos el centro de Miami y con un calor insoportable fuimos caminando al barrio de Little Habana, mereció la pena pasar calor porque conocimos un trocito de Cuba.

Nos movimos a pie y con el Metromoveer que es un pequeño tren que va por railes en altura, es gratuito y tiene varios circuitos por el centro.

También paseamos por el Downtown que es la zona más turística y allí tan solo se puede ir a consumir: restaurantes, tiendas de grandes marcas, pequeñas tiendas de souvenir, paseos y excursiones, actividades para los niños, todo pagando así que pasamos rápido por la zona para no caer en la tentación.

Al día siguiente (domingo) decidimos ir a Miami Beach a ver la isla y la playa de South Beach. Primero paseamos en autocaravana y luego buscamos aparcamiento, que resultó ser más difícil de lo previsto. Justo cuando pensábamos irnos apareción un aparcamiento ideal para nosotros, cerca de la playa. La playa estaba más que llena, estaba súper llena. Para entrar a la playa pasamos por el Nikki Beach Miami (camas, cocteles, música con Dj y mucha gente).

A mi, no me gustó estar allí, me dió sensación de estar en una película donde todo es superficial, aparentar y lujo. Las chicas iban con bikinis de diseño, luciendo cuerpos operados y super maquilladas. Y los chicos lucian cuerpos musculosos de gimnasio y bañadores de marca.

En resumen, Miami no ha dejado en mi una gran huella pero porque yo no me siento a gusto en estos lugares tan turísticos y artificiales.

Sin embargo después fuimos a Fort Lauderdale y nos gustó mucho más, es más tranquilo, las playas más bonitas, hay canales, puerto y todo está mejor cuidado.

Nos paramos allí para visitar a unos familiares de mi madre que no conocíamos (Marie Paule y Henry) y fue una gran sorpresa conocerlos. Nos recibieron con gran cariño, nos invitaron a comer, nos enseñaron la ciudad, nos ofrecieron su hogar para lavar ropa, llenar agua, bañarnos en la piscina, incluso dormimos allí (lo que nos permitió pasar una noche sin calor) y probamos Champán Californiano. 

Pequeños detalles y un descanso que agradecemos mucho en este viaje de carretera y espacio interior reducido. Muchas gracias de todo corazón Marie Paule y Henry!!!

Todos nuestros encuentros con personas son enriquecedores y aprendemos mucho sobre la vida americana.

Nos aconsejaron dar un paseo por los Everglades en Airboat, así que les hicimos caso y antes de ir dirección Orlando dimos el paseo en barco que dura una hora y paseas por los Everglades para ver la naturaleza que allí habita: pájaros, plantas, aligators, serpientes... En nuestro paseo pudimos ver nadando al lado del barco un aligator y fue impresionante tenerlo tan cerca. Fernando disfrutó mucho haciendo fotos y cuando el barco tomaba más velocidad y Aïsha también estaba feliz de estar allí. Para Noah y para mi fue menos divertido, Noah estaba cansado y se aburria un poco y a mi me dió pena y no disfruté tanto porque no entendía todo lo que explicaba el guía que parecían cosas muy interesantes. Después del paseo había un show con aligators, Fer y los niños fueron y yo los esperé fuera porque a mi no me gustan, mucho estos shows tan artificiales.

Hoy ya estamos con nuestra autocaravana a las puertas de Disney World, Orlando, mañana pasaremos el día allí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario