jueves, 14 de noviembre de 2013

Un día en San Francisco

Después de pasar unos días muy tranquilos por la costa norte de California llegamos a la ciudad de San Francisco donde hay mucho tráfico, turistas, no hay aparcamiento, etc...

Por varias razones decidimos pasar sólo un día en San Francisco:
  • La gran dificultad de encontrar aparcamiento gratuito para pernoctar con una autocaravana.
  • Los pocos días que nos quedan para llegar a Los Angeles para recoger a mi hermana Manon.
  • Y que cada vez nos gusta menos permanecer en las grandes ciudades, disfrutamos mucho más en la montaña, los bosques o las playas desérticas.

Por estas razones y porque sólo íbamos a estar un día, decidimos que fuera domingo porque así había un poco menos de tráfico. Nos cundió y pudimos ver todo lo que nos propusimos.

Entramos por el norte y llegamos al Golden Gate Bridge. Antes de atravesarlo nos paramos en el mirador para hacer algunas fotos. Al final del puente hay un peaje pero no sabemos si por ser domingo o porque había una especie de maratón, el paso era libre y gratuito. Posee tal cantidad de hierro que con el se podría dar la vuelta al mundo 3 veces. Es un puente magestuoso y emblemático.

Paseamos en autocaravana por el Golden Gate National Recreation Area y luego por las calles de la ciudad. Las calles son realmente impresionantes, son como en la películas y con la autocaravana subimos y bajamos algunas y daba un poco de miedo tanta pendiente. 

Al atravesar la Lombard Street desde el inicio hasta el fin, vimos  una cafetería clásica americana con un drive-in que mantenía una decoración de los años 50. Teníamos tantas ganas de estar en alguna de estas cafeterias que decidimos ir a tomar, por lo menos un café. Al entrar fue como estar en la película Grease, Aïsha le encantó la cafetería, era casi como teletrasportarnos a la época,  Grease es una de sus pelis favoritas. Tomamos un café de los que te sirven directamente de la jarra y un pancake para los niños que resultó ser en forma de Mickey. Fue una bonita experiencia y no hizo falta gastarnos mucho dinero para pasar un momento muy agradable y divertido.

Vimos el famoso trozo de la calle en zig-zag tan florido y característico de la Lombard Street, vimos la isla de Alcatraz desde la costa y desde las alturas, subimos a la Coit Tower desde donde se veía parte de la ciudad, paseamos a pie por las calles más centrales y comerciales donde se encuentran las marcas más conocidas y buscamos la tienda Disney que a los niños les encanta ver los juguetes (sólo ver y jugar un poco) y al atardecer subimos a Twin Peaks desde donde se puede ver toda la ciudad con una perspectiva impresionante, un giro de 360 grados y se ven todos los puntos importantes, el orden tan alineado de las calles e incluso se puede apreciar, un poco, el desnivel de las calles. Allí mismo vimos por primera vez un mapache.

Con el anochecer cruzamos el Bay Bridge hacia Okland, este puente tambiém impresiona por su longitud y su magnitud. Nuevamente en este puente no tuvimos que pagar peaje porque en todos estos puentes que llegan a San Francisco sólo se paga en un sentido (al entrar).

Un objetivo más cumplido y disfrutado. Nos ha gustado mucho formar parte de esta ciudad durante unas horas y aunque hay muchísimas más cosas que ver, nos sentimos satisfechos de lo que hemos visto.





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