sábado, 28 de diciembre de 2013

Nuestro pequeño paso por México.

Tras ver el majestuoso Grand Canyon National Park pusimos rumbo hacia México, antes de regresar a Europa queríamos conocer un poco de este país.

Hemos pasado 10 días en Baja California, la punta que está totalmente al oeste de México.

Entramos y salimos por la ciudad de Tecate (se encuentra entre Tijuana y Mexicali) pues nos dijeron que había menos tráfico y era más fácil  el paso fronterizo. Y efectivamente fue así, la entrada a México fue tan fácil que ni siquiera nos pidieron los pasaportes y tan sólo tuvimos que abrir la puerta de la autocaravana para que echaran un vistazo. A la salida, del lado estadounidense, miraron nuestros pasaportes, nos preguntaron por la comida y bebida que llevábamos y nos dijeron de esperar todos fuera unos minutos mientras los policías miraban el interior y los maleteros, pero fue rápido y no hubo ningún incidente.

 
Para estar únicamente en Baja California no hace falta pagar cuota de exportación para el vehículo y si estás poco tiempo tampoco tienes que pagar por pasajero.

Estuvimos algunos días en Tecate y algunos días en Ensenada. Pasamos por la ruta del vino pero al ser temporada baja muchos de los viñedos estaban cerrados.

 
Hemos probado comida típica mexicana: tacos, quesadillas, totopos, birria, churros con cajeta, tamales, tortillas de maíz y algunas salsas picantes. A Fernando y a Manon les ha encantado la comida, para los niños y para mí era demasiado picante. Hay muchísimos restaurantes y pequeños puestos de comida mexicana y los precios son muy buenos.

Nuestros estómagos se han visto resentidos por el cambio alimentario y de agua y todos hemos pasado algunos vómitos o pesadez.


En Ensenada hemos vivido parte de la navidad junto a los mexicanos pues hemos asistido a un festival de secundaria que realizaban los alumnos de varios institutos en el aparcamiento de un centro comercial. Representaban escenas del belén, algunas canciones y bailes. Nos ha sorprendido la participación tan activa de los profesores. Otro día vimos a los mismos alumnos y profesores en una cabalgata navideña por las calles del centro.

Asistimos también a una fiesta navideña en una plaza junto al océano, en la que daban tamales y pasteles gratis. Vimos a los alumnos de la universidad de arte interpretando, bailando y cantando, fue una velada muy agradable y nos sentimos integrados entre los mexicanos.

Todos los días se acercaban personas a preguntarnos de dónde éramos y qué era viviendonuestravida. Los mexicanos nos han tratado muy bien y hemos sentido mucho calor humano.

En México los productos locales son muy baratos, sin embargo los productos de exportación son similares a EEUU. Fernando fue a la peluquería y se cortó el pelo por 3´5 euros.


En Ensenada celebramos el cumpleaños de mi hermana Manon y ese mismo día fuimos a ver La Bufadora que es un geiser que sale de una cueva que se encuentra a la orilla del mar. Es una zona muy turística con muchos vendedores de productos típicos mexicanos.

Desde mediados de diciembre hasta abril es la temporada de avistamiento de ballenas por la costa oeste de Baja California ya que las ballenas bajan desde Canadá hasta México para tener a las crías y luego vuelven a subir. Ante tal espectáculo decidimos buscar un barco que nos llevara mar adentro y descubrir con los niños este gran mamífero.

Es temporada baja de turistas y nos costó encontrar un barco que navegara entre semana, pero conseguimos uno que compartimos con otra pareja, negociamos el precio y nos salió a menos de 18 euros por persona. Fue una experiencia increíble, antes de llegar a la isla de Todos los Santos (frente a Ensenada) vimos los primeros chorros de agua de las ballenas a lo lejos, nos fuimos acercando poco a poco y pudimos ver a estos hermosos animales a menos de 20 metros. El movimiento de las ballenas hace que primero veamos el chorro de agua salir del agua, después el dorsal y por último la hermosa cola. Son ballenas grises y en total vimos 5 ¡Son tan hermosas! Al regresar al puerto nos acompañaron decenas de delfines que saltaban alrededor del barco y dos de ellos nadaban justo delante de la popa, casi podíamos tocarlos. En esta costa también pudimos ver lobos marinos (son más pequeños que los leones marinos y tienen más pelo).

A tan solo un par de kilómetros del muelle, el barco se quedó sin diésel y tuvimos que esperar a otro barco que nos remolcara, otra experiencia más, aunque para mí fue la peor parte porque si no nos mareamos ninguno durante el paseo ya que el mar estaba muy tranquilo, cuando el barco está parado se mueve muchísimo y yo tenía el estómago revuelto y se hizo larga la espera.

Olvidando este último incidente, fue una experiencia muy bonita e inolvidable ver las ballenas tan cerca de nosotros y navegar junto a los delfines y lobos marinos.

Después de Ensenada, subimos por la costa hasta Rosarito y Tijuana pero como el tiempo no acompañaba decidimos regresar a Tecate y de allí entrar de nuevo a los EEUU.

Hemos visto una gran diferencia entre México y EEUU, las carreteras en México están en peor estado y son más pequeñas, las ciudades están más desordenadas y hay muchas cabañas o casas pequeñas, muchos vendedores ambulantes, es más rural.

Han sido pocos días pero los suficientes para dejarnos ganas de regresar y descubrir más.

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