viernes, 2 de enero de 2015

UNAS NAVIDADES DIFERENTES

Estas Navidades han sido muy diferentes a lo que habíamos vivido hasta ahora. Para empezar el calendario de adviento este año estaba cargado de regalos no materiales, cada día teníamos una tarea que realizar en familia y ha sido muy enriquecedor, algunos ejemplos son: sonreír a todo el mundo que nos crucemos, escribir 3 deseos que queramos que se cumplan en este viaje, fabricar y escribir cartas de navidad, ayudar a alguien que no sea de la familia, día sin ordenador, ver una peli en familia… Al principio los niños estaban tristes porque no iban a tener regalitos diarios pero poco a poco les han do entusiasmando las tareas y las han vivido con mucha ilusión

El día 23 de diciembre llegamos a San Miguel de Allende y allí quedamos con una familia que nos contactó para enseñarnos su ciudad. En principio teníamos pensado celebrar Nochebuena en nuestra autocaravana en familia y la comida de Navidad con ellos pero todo fluía tan bien entre todos que al final celebramos las dos comidas todos juntos con Paco (mexicano pero ha vivido en Cataluña, Susana (medio española medio estadounidense), su hija Sofia de casi 3 años y Marcela (la mamá de Paco) que hizo de abuela para todos los niños.

Fueron unos días de Navidad internacionales, mezclamos tradiciones y comidas de varias partes del mundo. Los niños rompieron con un palo la tradicional piñata mexicana muy colorida y con 7 puntas (antiguamente se hacía recordando los 7 pecados capitales y era una manera de romper con los pecados) cantando una canción y de ella salieron: frutas, chocolates, caramelos, cacahuetes… 

Hicimos también el “caga tió” que es una tradición catalana, en la que se viste un tronco con una capa y dentro se ponen regalitos y los niños cantando una canción le van dando golpecitos y salen los regalos. Y Papa Noel o Santa Claus trajo algunos regalos para los niños.

Con ellos visitamos la ciudad y el jardín botánico. Las calles de San Miguel de Allende desprenden un carácter peculiar, son pequeñas calles con pavimento de piedra, las fachadas son muy coloridas, hay muchos vendedores de artesanías, es una ciudad en la que viven muchos americanos (de USA) y esa mezcla de Estados Unidos y México hace de San Miguel un lugar especial y atractivo.
Compartimos con Paco y con Susana muchos puntos en común y hemos pasado unos días maravillosos.

Después de San Miguel de Allende visitamos las ruinas de Tula que son de origen Tolteca y unos días después Teotihuacán, qué impresionante!!!! Es una gran ciudad con un pasillo central llamado “calzada de los muertos” que mide 4 km, nosotros los recorrimos de ida y vuelta, subimos a la pirámide de la Luna (sólo la mitad que es lo que está permitido) y hasta la cima de la pirámide del Sol. Había muchísima gente y hacía calor pero subimos y descubrimos la ciudad arqueológica entera y el paisaje de alrededor. Por la mañana temprano sobrevuelan las pirámides decenas de globos aerostáticos, la segunda mañana desayunamos viendo la pirámide del Sol y los globos desde la ventana de nuestra autocaravana. Al llegar a la zona arqueológica vimos una representación de un ritual que hacían en aquella época, se trata de un palo de unos 20 m y en la punta hay un cuadrado hecho con palos de madera y en cada lado se coloca un hombre atado a una cuerda, con el son de la música que toca un quinto hombre, se sueltan boca abajo como volando y van dando vueltas, poco a poco van bajando hasta llegar al suelo. Antiguamente este ritual se realizaba en la cima de las pirámides.

Pirámide del Sol en Teotihuacán


Guachimontones

Descubrir lo que hicieron y cómo vivieron nuestros antepasados es fascinante y nos damos cuenta de que todo está descubierto e inventado desde hace muchísimo tiempo, sólo que ahora tenemos más herramientas y menos tiempo.

Antes de los días de Navidad, estuvimos rodando desde Teacapán, en la costa pacífica hasta Guadalajara, en el camino pasamos por Tequila y sus alrededores llenos de cultivos de Ágave azul y en Arenal, un pueblito chiquito, conocimos por casualidad a una familia encantadora que nos abrió las puertas de su casa y nos invitó a compartir momentos con ellos. Conocimos a Eduardo que nos encontró en internet hace 2 años pero nosotros no lo conocíamos, a su mamá que nos invitó a su casa y nos permitió dormir justo delante, a los 9 hermanos que forman la familia y a los nietos que pudieron jugar con Aïsha y Noah. Son una familia que tienen una pequeña fábrica de Tequila artesanal, tiene poco producción pero de calidad. Eduardo nos enseñó todo el proceso y fue muy bonito conocer la elaboración de este Tequila que no tiene nada que ver con el que llega a Europa. 

También nos llevó a visitar unas ruinas más antiguas que Teotihuacán y con forma redonda, “Los Guachimontones”, eran zonas de cultos y ceremonias, allí pedían a los dioses o daban las gracias, realizaban rituales y sacrificios. Tenían un juego de pelotas con un campo en forma de i, en él jugaban dos equipos y el equipo ganador debía sacrificar a su capitán. Era un honor porque se pensaba que de esa manera los dioses concederían el deseo o la gratitud y la familia del sacrificado subía de rango social. Las peticiones solían ser para el campo y los cultivos.

Hemos pasado la Nochevieja en un pueblito cerca de Villahermosa en el estado de Tabasco y el primer día del año paseando por el Parque de La Venta junto a la Laguna de las Ilusiones en Villahermosa.


Ahora vamos hacia el estado de Chiapas.




Guanajuato


Ágave Azul


Nuestro amigo Eduardo en su pequeña fábrica de Tequila en Arenal


Probando comida mexicana



Camiones cargados de caña de azúcar



Bebiendo nuestro primer coco fresco


Aïsha y Sofia con sus coronas de flores



Paseando con Paco, Susana, Sofia y Marcela




Rompiendo la piñata mexicana


En las ruinas de Tula


Los antiguos rituales en Teotihuacán

Kenaï con la pirámide del Sol de fondo


Nuestro desayuno con los globos y la pirámide del Sol







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